Naming que despierta memoria
Un buen nombre evoca escena, lugar o recuerdo sin explicar demasiado. Combina toponimia, notas dominantes y un gesto poético breve. Valida pronunciación, registro legal y coherencia fonética con la familia de productos. Ensaya en voz alta junto a la mecha encendida: si el nombre acompasa el ritmo de la llama, probablemente también armonice en estanterías, buscadores y conversaciones cotidianas entre tus clientes más fieles.